sobre las formas de construir un espacio
Toda obra de construcción genera una instalación antes de llegar a ser arquitectura.
Durante un tiempo, el espacio se cubre, se transforma y adquiere una forma provisional. Aparecen estructuras, recorridos, veladuras, acumulaciones y composiciones que nadie ha creado con una intención artística. Son consecuencia del trabajo, de la necesidad y del proceso.
Estas instalaciones existen mientras la obra sucede y desaparecen cuando termina. Se desmontan, se retiran, se limpian. Su desaparición forma parte de su propia naturaleza.
La obra como instalación parte de reconocer ese momento: observar la construcción como una práctica capaz de producir, de manera involuntaria, instalaciones efímeras.
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2025
Una obra nunca pertenece a una sola mirada.
El cliente imagina un espacio que todavía no existe. El arquitecto lo proyecta. El constructor trabaja sobre lo que existe para hacerlo posible. Tres formas de mirar y transformar un mismo lugar que durante la obra conviven, se cruzan y, a veces, entran en conflicto.
Espacio en construcción se sitúa en ese territorio compartido, cuando lo anterior ya está desapareciendo y lo nuevo todavía no ha terminado de tomar forma.
Paisaje sonoro: Miguel Ángel Fernández.
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2024
La primera pieza surge durante una obra de construcción, sin haber sido concebida inicialmente como instalación artística.
Las protecciones y estructuras provisionales necesarias para trabajar alteran el espacio y generan una nueva arquitectura temporal. La intervención consiste entonces en detenerse ante ella, desplazar la mirada y reconocerla como obra antes de que desaparezca.











