ESTROMATOLITOS. EL EÓN ARCÁICO
Antes de los fósiles hubo materia aprendiendo a guardar vida.
El mar como generador de vida.
El mar como contenedor de basura.
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Arcaica nace de una reflexión sobre nuestra desconexión con el origen. Una vuelta al Eón Arcaico, hacia algunos de los rastros más antiguos que podemos leer en la materia y hacia un tiempo en el que comenzaron a desarrollarse algunas de las primeras formas de vida.
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La serie toma como punto de partida los estromatolitos, estructuras sedimentarias laminadas formadas por la actividad de comunidades microbianas. Capa tras capa, su crecimiento va construyendo una estructura mineral capaz de conservar el rastro de procesos biológicos ocurridos hace miles de millones de años.
Las piezas trasladan esa formación por estratos a un proceso escultórico. Están construidas con cal, tierra, fibras vegetales y pigmentos, materiales vinculados a mi práctica en la construcción que aquí abandonan su función habitual para adquirir cuerpo y forma propios.
Frente a estas estructuras aparecen las crebas: objetos y materiales que las mareas depositan en la orilla. Entre ellas, los plásticos se incorporan a las piezas como el rastro de otra presencia.
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.Si los estromatolitos nos permiten mirar hacia formas de vida capaces de dejar una huella mineral durante millones de años, los plásticos aparecen como uno de los rastros materiales de nuestra propia época. Se enredan, se acumulan, son arrastrados y devueltos por un mar que fue origen y soporte de vida y que hoy también recibe aquello que producimos y desechamos.
En Arcaica, ambos registros conviven en una misma forma: el rastro de una vida remota y el rastro material de nuestra presencia.
Las piezas, de apariencia pétrea, miran así hacia dos tiempos radicalmente alejados y hacia un mismo lugar: el mar.
/ a casa no alto
Residencia artística en camelle

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/ Museo Man de Camelle
Exposición colectiva












